Los papeles de adopción

Hoy he visto los papeles de mi adopción. Yo ya sabía que era adoptado, porque mamá siempre me ha dicho que, cuando estaba en la gasolinera, llegué yo moviendo el rabo sin parar y con un collar rojo. Como no había ningún miembro alfa cerca, mamá llamó a unos humanos que huelen a perros y que te meten en una furgoneta y te llevan a un sitio en el que hay montones de perros con montones de historias diferentes que contar, y que ladran, y gimen, y ponen cara de perrito que sólo quiere mucho amor. Y, como no sabían quién era mi líder de la manada y me pasaban una máquina por el cuello y no salía un número, mamá dijo que si nadie acudía a reclamarme se quedaría conmigo. Y así fue.

Pero si mamá no me hubiese contado esa historia, yo ya me habría imaginado que soy adoptado, porque soy un perro, pero no soy tonto. Y, aunque mamá y yo tenemos muchas cosas en común, siempre he pensado que somos muy diferentes. A mamá no le gusta nada saludar olfateando culos; mear en las esquinas, en los árboles y en la hierba; buscar restos de comidas por el suelo; correr detrás de otros perritos sin parar; dormir un montón de horas seguidas en la camita de la cocina o del salón; perseguir por el pasillo la pelota de tenis o a bam bam, o andar a cuatro patas con el rabo muy erguido. Así que siempre había sospechado algo. 

Y, aunque la tía Marta sí hace alguna de las cosas que no hace mamá, creo que la tía Marta tampoco es mi tía de verdad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s